Los Principios de la Motivación

«El cuerpo humano es el carruaje; el yo, el hombre que lo conduce; el pensamiento son las riendas, y los sentimientos los caballos» – Platón.

Los principios de la motivación son sus principales características fundamentales, las bases sobre las cuales actúa.
Pueden entenderse imaginando que navegamos en un pequeño bote de vela. Para que el bote se impulse sobre las aguas necesita de viento y velas, o en su defecto de remos. También necesita de un timón para dirigir su curso y de instrumentos de navegación como brújula, cartas náuticas y astrolabio para corregirlo. Todos estos símbolos se aplican a la motivación. Los principios de la motivación como proceso interno son:

Fluidez: Todo lo que forma parte de la vida está sujeto al principio del cambio; todos los principios que gobiernan la motivación también cambian. La motivación como motor de la conducta tiene una intensidad y una duración que fluctúa en el tiempo. Usando la analogía del bote, la fluidez son las aguas del océano que impulsan el bote.

Energía: La intensidad con la cual se manifiesta la motivación va a depender de sus fuentes de energía, las cuales se agotan y varían en el tiempo. Estas fuentes de energía forman parte de nuestra modalidad corporal y de nuestros fenómenos psicológicos: emociones, mente y voluntad. La energía representa los remos y las velas del bote.

Dirección: El segundo principio presente en la motivación es la dirección de la conducta. Esta dirección puede ser consiente o subconsciente, aprendida o instintiva; pero su finalidad es la de dirigir nuestras acciones hacia un objetivo o fin determinado, generalmente la satisfacción de una necesidad, una pulsión, un objetivo o una meta. La dirección es el timón del bote.

Percepción: Nuestra motivación está gobernada por el conocimiento, la experiencia y retroalimentación que obtenemos de nuestro mundo interno y externo. El “termostato interno” de nuestras necesidades, la discrepancia con nuestras expectativas, la dificultad de los retos, lo alcanzable de las metas, la experiencia vicaria, nuestro locus de control; la percepción corrige nuestras, ideas, emociones y acciones. La percepción es el instrumento de navegación del bote.

Correspondencia: La motivación responde según la influencia del principio de correspondencia. Para que un fenómeno o evento tenga influencia en nuestra conducta, debe existir un incentivo o una afinidad de naturaleza o una congruencia entre el mundo externo y el interno. Como citaba René Guénon: “Nada le sucede a un ser sin que le sea ajeno a su naturaleza”. La correspondencia es el diseño del bote y su relación con las aguas y vientos donde navega.

Flexibilidad: Estructura. Como un músculo, mientras más se usa, más se fortalece. La flexibilidad son los marineros del barco y su experiencia.


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